Hoy en día está muy extendido eso de marcar tendencia, sobre todo entre las mujeres. Lo de ser una itgirl, un vocablo que cada vez se impone más en ciertos círculos sociales. Según los que conocen estas lides, una itgirl (el término itboy no ha trascendido) es una chica que ella misma sabe que marca tendencia y va a la moda. Ahora con las redes sociales, sobre todo en Instagram y Facebook, es muy común que las chicas llenen de hashtags las fotos que cuelgan con una determinada ropa de moda o adoptando poses de modelo. A esas fotos se las complementa con el hashtag #itgirl. Y es que el egocentrismo en las redes con lo de marcar tendencia no tiene límites.
Algo a priori tan insustancial y tan intrascendente como es el ir a la moda hoy en día se ha convertido para algunos y algunas (uso intencionadamente la distinción de géneros) en algo que condiciona enormemente todos y cada uno de sus modos y actitudes de vida, como puede ser el caso del Islam para los árabes, pero en nuestro Occidente en una versión laicista que sólo rinde única adoración a la deidad de la moda y los complementos. La moda, ese negocio que mueve cantidades ingentes de dinero en todas las variantes de su industria, es en nuestros días, sin temor a equivocarnos, el opio del pueblo. Falta hace estudiosos que analicen el fenómeno de la moda en nuestra sociedad actual, y cómo ha evolucionado desde la época de Coco Channel, por no irnos demasiado lejos en la historia, hasta enajenar completamente al personal.
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jueves, 29 de septiembre de 2016
miércoles, 14 de septiembre de 2016
La cara oscura del "selfie"
Tradicionalmente, fotografiarse a sí mismo con una cámara analógica se solía limitar en términos generales a aparecer delante de un paisaje, edificio o monumento, en solitario o acompañado. A la hora de posar, uno intentaba ponerse (cuando no acicalarse) lo mejor posible para evitar salir desmejorado, aunque el fotógrafo tirara varias instantáneas. La cuestión residía siempre en el proceso de revelado, que es donde uno elegía las fotos que más le gustaban y por tanto, las que se llevaba a casa.
No se estilaba demasiado eso de fotografiarse a uno mismo con la cámara delante de su cara, ya que las cámaras de antaño no eran las mucho más manejables, digitales, o mejor aún, los cómodos móviles, de ahora. Por tanto, uno se lo pensaba dos veces antes de tirarse fotos a sí mismo o a otros en posiciones que, a ojos de entonces, eran un tanto descabelladas. Gracias a la era fotográfica digital, que facilita la elección al segundo de las instantáneas que a uno más le agradan, y que decide conservar o no en su memoria de almacenamiento o transferir a su ordenador o tablet, hoy en día nos hacemos fotos como churros, siempre y en todo momento, con cualquier excusa u ocasión y con diferentes compañías para inmortalizar momentos que consideramos únicos (ya no hace falta que sea la típica pandilla de amigos o la familia feliz, hasta en el mismo trabajo nos hacemos fotos de forma ociosa).
No se estilaba demasiado eso de fotografiarse a uno mismo con la cámara delante de su cara, ya que las cámaras de antaño no eran las mucho más manejables, digitales, o mejor aún, los cómodos móviles, de ahora. Por tanto, uno se lo pensaba dos veces antes de tirarse fotos a sí mismo o a otros en posiciones que, a ojos de entonces, eran un tanto descabelladas. Gracias a la era fotográfica digital, que facilita la elección al segundo de las instantáneas que a uno más le agradan, y que decide conservar o no en su memoria de almacenamiento o transferir a su ordenador o tablet, hoy en día nos hacemos fotos como churros, siempre y en todo momento, con cualquier excusa u ocasión y con diferentes compañías para inmortalizar momentos que consideramos únicos (ya no hace falta que sea la típica pandilla de amigos o la familia feliz, hasta en el mismo trabajo nos hacemos fotos de forma ociosa).
jueves, 11 de agosto de 2016
La fiebre tecnológica: el Pokémon GO
La tecnología, en su continuo avance y desarrollo, es capaz de crear e implantar auténticos fenómenos tecnológicos que afectan día tras día a millones de personas. Sólo basta con apreciar y valorar en su justa medida el inmensurable alcance de las redes sociales, con Facebook, Twitter o Instagram a la cabeza, y esa red de mensajería instantánea que representan Whatsapp Messenger o Skype y que han revolucionado la interconectividad y han aumentado la inmediatez comunicativa entre personas en todo el globo terráqueo. Las empresas tecnológicas no descansan ni un sólo segundo en su continuo empeño de desarrollar las más variadas y sofisticadas aplicaciones para teléfonos móviles (con ellos, el futuro de las comunicaciones ya está aquí) con el objeto de facilitar, entretener o servir de utilidad a las sociedades mundiales. Durante los últimos meses y semanas, todo el planeta se está viendo especialmente sacudido por un inexorable terremoto tecnológico que no parece que deje de temblar al menos a corto plazo: es la fiebre tecnológica del Pokémon GO.
Cuando parecía que este conocido videojuego de aventura y estrategia de la casa Nintendo surgido hace unos 15 años se mantenía en un discreto segundo plano en las aficiones actuales de los gamers, la empresa Niantic desarrolla ahora un tipo de aplicación especial para telefonía móvil (descarga en dispositivos iOs y Android) que se materializa en una jugabilidad con visión virtualizada del mundo real, pues el objetivo del juego consiste en la búsqueda, captura y entrenamiento de personajes de la popular saga Pokémon que se encuentran distribuidos por distintas ubicaciones reales, lo que requiere el desplazamiento físico del usuario y favorece su interacción social con otros jugadores en el "terreno de juego". Este avance en el mundo del videojuego aplicado a la telefonía móvil ha sido realmente novedosa, pues hasta este momento no se había credo ninguna aplicación de juego parecida que exigiera que el componente lúdico se situara en el mismo mundo real que vemos con nuestros propios ojos, por lo que permite la absoluta conexión entre virtualidad y realidad, pudiendo llegar a entenderse como una especie de Matrix de los videojuegos.
Cuando parecía que este conocido videojuego de aventura y estrategia de la casa Nintendo surgido hace unos 15 años se mantenía en un discreto segundo plano en las aficiones actuales de los gamers, la empresa Niantic desarrolla ahora un tipo de aplicación especial para telefonía móvil (descarga en dispositivos iOs y Android) que se materializa en una jugabilidad con visión virtualizada del mundo real, pues el objetivo del juego consiste en la búsqueda, captura y entrenamiento de personajes de la popular saga Pokémon que se encuentran distribuidos por distintas ubicaciones reales, lo que requiere el desplazamiento físico del usuario y favorece su interacción social con otros jugadores en el "terreno de juego". Este avance en el mundo del videojuego aplicado a la telefonía móvil ha sido realmente novedosa, pues hasta este momento no se había credo ninguna aplicación de juego parecida que exigiera que el componente lúdico se situara en el mismo mundo real que vemos con nuestros propios ojos, por lo que permite la absoluta conexión entre virtualidad y realidad, pudiendo llegar a entenderse como una especie de Matrix de los videojuegos.
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