Fuente: www.huffingtonpost.es
Cuando apenas habían pasado unas horas del desastre, mientras los desesperados y ansiosos familiares de los pasajeros se esforzaban en buscar su paradero y los cuerpos de las desgraciadas 78 víctimas mortales se encontraban aún calientes, algunos se lanzaban ya cual feroces depredadores a condenar al maquinista del tren, sobre el que se está señalando todos estos días un inquisitorial dedo acusador. Sin haber comenzado siquiera las investigaciones judiciales con el análisis exhaustivo de la caja negra y los vagones, o el estado del tramo en el que se produjo el siniestro, el sindicato de extrema derecha Manos Limpias, cual muestra de oportunismo y haciendo leña del árbol caído, emprendía una denuncia del conductor. Una acción más dentro de la campaña publicitaria de este sindicato para continuar con su protagonismo mediático como abanderado de la moral y las buenas costumbres.
