Asistimos en nuestra sociedad actual a una serie de tendencias que apuntan hacia lo que se considera guay o molón. Si no vistes de determinada forma, no realizas determinadas actividades sociales o no frecuentas ciertos lugares de ocio, eres excluido de la manada que le otorga a la apariencia la categoría de norma social. Lo vemos sobre todo entre jóvenes y adolescentes, en algunos de los cuales impera lo que todos conocemos como choni, que suele ser un mal gusto revestido de "modernez".
Pero esto no es sólo entre adolescentes. También en los más adultos se advierten unas pautas de comportamiento que apuntan a lo que yo decía en esta otra entrada sobre la pura apariencia, y que hoy en día se las ha dado el nombre de "postureo". El que posturea por lo general lo realiza de cara a la sociedad que le rodea, ostentando un orgullo y una importancia de la que en muchos casos carece (es el famoso dicho de "dime de lo que presumes y te diré de lo que careces") con el fin de igualarse en estatus social con el resto de la manada. Para ello, realiza ciertos actos o practica ciertas actividades que le igualan de hecho y de derecho con ella.
