Leo en la sección de Sociedad que unos padres españoles de un bebé de poco más de un mes de vida han decidido bautizarlo civilmente con el particular nombre de "Lobo", y que el Registro Civil de la localidad madrileña de Fuenlabrada les ha denegado esa petición por resultar el nombre ofensivo, según asevera, invitándoles a que cambiaran el nombre de su hijo, a lo que los padres se niegan. Esa negativa ha convertido este asunto en un auténtico caos burocrático que amenaza a los padres del pequeño con que el juez de turno imponga a su hijo el nombre que considere oportuno, tras el recurso interpuesto por ellos contra el fallo del juez, que otorgaba un plazo de tres días para buscar un nombre alternativo a su hijo.
A todo esto se suma que el registro dice que se ha enterado "mediante los medios de comunicación" de la interposición de dicho recurso y a su vez los padres, en su afán por desbloquear esta situación que les afecta a nivel familiar y de supervivencia, pues el padre ha recibido una oferta de trabajo fuera de España y que, si la acepta, no puede viajar porque siguen “sin tener Libro de Familia, con un bebé de 35 días en situación de desamparo y sin ningún documento acreditativo”, denuncian a los medios tanta demora y desidia burocrática y recogen firmas online para conseguir su propósito. En suma, un lío de tomo y lomo.
